No es difícil darse cuenta de ello.
Nos cultivan y hasta puede que nos den de comer migajas cuando requieren ser apoyados, especialmente en las actividades que aparentan realizar en nuestro nombre y “por nuestro bien”.
Pasada la necesidad podemos continuar con nuestra vida sin que vuelvan a ocuparse de nosotros, excepto si pedimos algo a cambio de ese apoyo, en cuyo caso bastará con alguna rociada de flit.
(No se de donde viene el nombre de "flit". Desde niño sabia que se usaba para referirse al insecticida, y que solía esparcirse mediante una bomba de mano: bomba de flit. No había aun aerosoles.)
lunes, 26 de julio de 2010
Para los politicos, hormigas somos.
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